Un muro más para avergonzarnos
Olvidados tras el muro
Desde que Israel comenzara a construir este monstruo de hormigón de ocho metros de altura, los palestinos de Cisjordania han quedado encerrados físicamente del lado de la marginación, sometidos, controlados y sin dominio sobre sus vidas.
Begoña Astigarraga - Domingo, 15 de Noviembre de 2009 -

CASTIGO generalizado, humillación sistemática, pobreza inducida, economía estrangulada, represión. Tras este rosario de sufrimientos aplicados de forma sistemática por Israel durante más de 60 años se ahoga el grito de los palestinos, se les desespera el alma. "Nos sentimos totalmente olvidados, abatidos. Israel ya no nos teme, nos ha reducido a esto y seguirá aplastándonos entre el muro hasta que nos vayamos o nos haga desaparecer" confiesa Juani Rashmawi, coordinadora de proyectos de la ONG Health Work Committees (HWC) que vive en los territorios ocupados desde hace casi 25 años con su marido -originario de la Franja de Gaza- y sus dos hijos. Invitada por El Centro Cultural Palestino Biladi, Rishmawi también llegó de Oriente, y regresará a Belén siguiendo la estela de una estrella: la de la esperanza en que su campaña contra la injusticia que asola a los palestinos encuentre cada vez más apoyos en Euskadi.
UNa barrera que aplasta y aísla: El castigo colectivo
El muro ha sido el elemento que más ha impactado y afectado a las vidas de la población árabe palestina. En 2009 están prácticamente construidos los 723 kilómetros de muro de hormigón, "no de valla como algunos lo llaman", matiza Rishmawi, de los cuales el 86% estarán dentro de Cisjordania y sólo el 16 % respeta las fronteras de la Línea Verde. Israel ha estabilizado los controles y los ha modernizado convirtiéndolos en auténticos corredores fronterizos. "En Belén, -explica Rismawi- el paso es de dos kilómetros y por él pasan desde las cuatro de la mañana más de 25.000 personas con permiso de trabajo", resume. "Esa situación diaria se puede describir como ganado en un camión. Es un ejemplo de cómo un trabajador tiene que vérselas cada día con un trato humillante. Es un continuo desgaste que desmoraliza y crea fuertes crisis nerviosas", denuncia. En lo que se refiere al transporte, el muro es un obstáculo físico y económico inmenso.
Los comerciantes cuadruplican el tiempo que tardan en llevar las mercancías a Ramala, Nablús o Belén y por medio deben soportar cinco controles. Desde que comenzó la construcción del muro, los intercambios comerciales con Jerusalén prácticamente se han interrumpido y cientos de negocios han cerrado. Escolares, universitarios y profesores se ven en serias dificultades para llegar a sus centros, y muchos acaben renunciando a clases o estudios.
Difícil acceso a la atención médica: Déficit en la salud
Health Work Committees, la ONG para la que trabaja Rishmawi, tiene 16 clínicas estables y 39 móviles sólo en Cisjordania, un territorio de 5.800 km2. "Se necesitan muchos centros para dar cobertura sanitaria a toda la población, teniendo en cuenta que los palestinos no tiene libertad para desplazarse por los controles y el muro", atestigua. Unicef asegura que los cientos de controles militares impiden a los servicios médicos y a los pacientes el acceso a los centros de salud, así como la entrega de medicamentos y equipamiento médico. "En los checkpoints (controles militares israelíes) han dado a luz al menos 70 mujeres y algunas de ellas o sus bebes han muerto por no recibir la atención precisa", denuncia Rishmawi. "Los enfermos de urgencia son trasladados de ambulancias hasta tres veces en el trayecto antes de llegar a los hospitales israelíes, y eso cuando logran llegar", asegura. Esto es conocido como el método back to back y se practica también con viajeros y mercancías.
La atención médica en Cisjordania es básica, y cuando se trata de enfermedades cardiovasculares, cáncer, riñón, o cuadros clínicos que requiere cirugía o tratamientos complejos, los enfermos tienen que pagárselo totalmente en los hospitales israelíes "o bien acudir a Jordania, lo que conlleva nueve horas para el paso de tres fronteras, pago de tasas de visado, taxis, hoteles, tratamientos, etc.", explica.
"Todas estas dificultades nos van aniquilando la moral. Nos hacen sentir que no se nos valora como seres humanos, pero encima tenemos que pagar más por ese trato", recalca. En los tres últimos informes que elaborados por HWC se evidencia que la salud de las mujeres en Cisjordania se ha deteriorado mucho. "Tenemos el índice de cáncer de mama, útero y pulmón más alto del mundo", un dato corroborado por también por informes de la OMS. Según Unicef, las condiciones de salud infantil de los niños palestinos es peor que nunca. Uno de cada diez tiene deficiencia de crecimiento debido a las carencias en la dieta y un 50% están anémicos.
Radicalismo religioso: Judeización de Jerusalén Este
El proceso de judeización de la sociedad es alarmante, advierte Rishmawi. "Uno de los aspectos más preocupantes, y que va a tener mucha repercusión en los próximos años, es la radicalización de los grupos religiosos", apunta. "Esto se esta viendo ahora mismo en Jerusalén Este, donde cientos de judíos ultraortodoxos apedrean cada sábado a cualquiera que se mueve. Están buscando el enfrentamiento directo con los intentos de entrar en la explanada de las mezquitas, lo que los árabes consideran una violación de un sitio sagrado", explica. También se radicalizan posturas en otras religiones. "Todos los grupos religiosos están en esa dinámica, los islamistas ven cómo crece su influencia en la sociedad palestina y si no acudes a la mezquita y descuidas los preceptos del Corán, se te critica, explica. Con los cristianos pasa tanto de lo mismo".
Política de expropiación: Derribos y desalojos de casas
"Se han cerrado 36 organizaciones sociales palestinas y se han desalojado a cientos de familias de las calles céntricas del barrio árabe de Jerusalén Este. "Ahora, el ministro de Exteriores Avigdor Lieberman, está haciendo campaña para que en las próximas negociaciones el casi millón y medio de árabes que viven en Israel sean expulsados a las zonas palestinas", manifiesta Rishmawi. El último informe del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre los territorios ocupados denuncia que durante el bombardeo de Gaza en enero de 2009, Israel reforzó su control en Cisjordania aumentando las expropiaciones, las demoliciones de casas y las órdenes de demolición, otorgando más permisos para la edificación de viviendas en los asentamientos e intensificando la explotación de los recursos naturales.
El control hídrico es de Israel: El agua robada
Israel ejerce el control total sobre los recursos hídricos comunes desde que comenzó la ocupación. Su método consiste en aplicar duras restricciones y políticas discriminatorias contra la población palestina que, víctima de la escasez crónica de agua, se ve afectada en los aspectos cruciales de la vida como la higiene, las actividades agrícolas e industriales y la ganadería. El último informe de Amnistía Internacional denuncia que mientras Israel consume más del 80% del agua del acuífero de la montaña de Cisjordania, los palestinos sólo tienen acceso al 20%. Por día y persona apenas consumen 70 litros (la OMS recomienda un mínimo de 100 litros), mientras que los israelíes disponen de 300 litros al día. De hecho, los 450.000 colonos disfrutan de tanta o más agua que los 2,3 millones de palestinos. De tal modo, casi 200.000 personas de comunidades rurales palestinas no tienen acceso a agua corriente -a pesar de lo cual el ejército israelí les impide recoger el agua de la lluvia-, en los asentamientos mantienen cultivos de riego intensivo, pueden regar jardines o llenar sus piscinas.

La Tafanera
del.icio.us







Millares de personas se congregaron ayer en Tegucigalpa y San Pedro Sula para celebrar "la gran marcha" contra el régimen de Roberto Micheletti. Un mes y medio después del golpe de estado, el Frente de Resistencia realizó la primera movilización multitudinaria con la participación de ciudadanos y ciudadanas procedentes de todos los 18 departamentos del país. Muchas de las personas manifestantes declararon haber caminado durante varios días para devolver la democracia a Honduras, en tanto que Xiomara Castro de Zelaya, esposa del presidente derrocado, instó una vez más a todos los hondureños a continuar la resistencia contra el Gobierno de facto y para lograr en los próximos días la restauración del orden constitucional. Los dirigentes de más de cien organizaciones populares, agrupadas en el Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado en Honduras, exigen también la instauración de una junta nacional constituyente para aprobar una nueva constitución.
Según informan diversos medios de comunicación, el 




