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Categoria: Salut

La OMS frente a los retos de salud

amcastells 07/06/2008 @ 11:23

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La Dra. Margaret Chan, directora general de la OMS, habló en la 61ª Asamblea Mundial de la Salud sobre las crisis mundiales que se avecinan, para las que “la salud soportará la mayor parte de los efectos”.

En su opinión, la crisis provocada por el rápido incremento de los precios de los alimentos puede minar los cimientos de la salud y de una buena nutrición. El cambio climático es la segunda amenaza, que según se prevé acarreará más sequías, inundaciones y tormentas tropicales, así como una mayor demanda de ayuda humanitaria. La directora general recordó que en el mundo “se producen alimentos suficientes para alimentar a la población mundial. No obstante, nos enfrentamos repentinamente a una crisis de subida vertiginosa de sus precios que afecta sobre todo a los pobres. Personalmente, no abrigo ilusiones. La crisis ha llegado bruscamente, pero sus causas son complejas y su evolución ha sido prolongada. Sus consecuencias seguirán afectándonos durante algún tiempo”.

La Dra. Chan resaltó que una buena nutrición sienta las bases de la salud durante toda la vida y que en la actualidad se registran en todo el mundo 3,5 millones de defunciones anuales por desnutrición: “Las familias pobres gastan en alimentos, como promedio, entre un 50% y un 75% de sus ingresos. Más dinero invertido en comida significa menos dinero disponible para la atención sanitaria, especialmente para los muchos millones de familias pobres que deben pagar directamente su asistencia cuando enferman”. La OMS ya ha identificado 21 zonas críticas del mundo que presentan altos niveles de desnutrición aguda y crónica.

Sobre el cambio climático declaró que, de nuevo, los pobres serán los más afectados: “El cambio climático es un fenómeno mundial, pero sus consecuencias no se repartirán uniformemente. Influirán en problemas sanitarios que son ya de enormes proporciones y se concentran en gran medida en el mundo en desarrollo”. La comunidad internacional deberá hacer frente a un número creciente de refugiados ambientales. “Si las tierras están resecas o salinizadas, si las zonas costeras y bajas se encuentran permanentemente bajo el agua, la gente sencillamente no podrá volver a su hogar. Así pues, los refugiados ambientales constituirán una nueva ola de colonos que posiblemente agravará las tensiones internacionales”.

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Sobre la otra violencia machista: mutilación genital femenina
La OMS estima que entre 100 millones y 140 millones de niñas y mujeres –de las que alrededor de 90 millones son africanas– han sido sometidas a algún procedimiento de mutilación genital femenina (extirpación del prepucio, con o sin amputación parcial o total del clítoris; amputación del clítoris con extirpación parcial o total de los labios menores; y extirpación parcial o total de los genitales externos y sutura/estrechamiento del orificio vaginal) y que sólo en África unos 3 millones de niñas y mujeres corren el riesgo cada año de sufrir esta brutal muestra de violencia machista.
La mutilación ocasiona intensos dolores y tiene consecuencias inmediatas y a largo plazo, entre ellas, mayores riesgos de morbilidad materna y mayores tasas de mortalidad perinatal. Los resultados de un estudio realizado en 6 países africanos sobre sus secuelas obstétricas han mostrado que las parturientas que habían sido víctimas de ella tenían una probabilidad considerablemente mayor de sufrir complicaciones tales como cesárea, hemorragia puerperal, episiotomía y hospitalización prolongada. Además, los hijos de madres que habían sido sometidas a esa práctica corrían mayor riesgo de morir durante el parto o necesitar reanimación inmediatamente después del nacimiento. La OMS considera “imperioso reforzar las actividades, el compromiso y los recursos a fin de alcanzar el objetivo de erradicar esta práctica en el plazo de una generación”.

Otros aspectos relevantes
El informe pone de manifiesto importantes aspectos de la salud mundial, entre ellos los siguientes: 9 madres mueren por cada 100.000 nacidos vivos en los países desarrollados, mientras que en aquellos en desarrollo la cifra es de 450 y en el África subsahariana de 950; la esperanza de vida en Europa oriental pasó de 64,2 años en 1950 a 67,8 años en 2005, lo que representa un aumento de apenas 4 años, frente a los entre 9 y 15 años ganados en el resto del continente; 100 millones de personas se empobrecen cada año al tener que pagar la atención de salud de su propio bolsillo; y 4 de cada 10 mujeres y niños no reciben atención preventiva y terapéutica básica.
En la actualidad viven en los países en desarrollo unos 4.800 millones de personas, lo que representa el 80% de la población mundial.

Para consultar el artículo entero, ver: http://www.jano.es:80/jano/dia/avecinan/3/crisis/mundiales/_f-303+iditem-2837+idtabla-4+tipo-25

Toni Barbarà: Sobre DETERMINANTES DE LA SALUD.

amcastells 23/05/2008 @ 10:54

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El Dr. Toni Barbarà presentarà aquest cap de setmana a Viena una comunicació sobre determinants de la salut. M'enorgulleix poder-ne publicar aquest resum:

1.- ¿Salud o Sanidad?

Estar sano no es sólo no estar enfermo. En efecto la SALUD no es sólo ausencia de enfermedad.
Salud es pues un concepto más amplio y complejo que “sanidad” a pesar de que muy a menudo se utilicen como equivalentes. La sanidad, o el sistema sanitario, son una aportación de servicios y de atenciones, tanto personales como sociales, para promover, proteger o recuperar la salud. Hablamos del concepto “atenciones personales”, sanitarias o médicas, cuando nos queremos referir a las actuaciones de los profesionales de la salud de forma específica; sin embargo hay muchas otras cuestiones que determinarán la salud.
Así, la sanidad podrá ser pública o privada (según la red que actúa). La salud, en cambio, siempre es pública, como públicos son la mayoría de sus parámetros definidores, como veremos.
No hay salidas de salud sólo a título individual. Enfermamos tal como vivimos, es decir, individualmente y también colectiva y socialmente.
Definiciones de salud hay muchas y están en continua evolución: podemos quedarnos con la de la OMS : "un estado de completo bienestar físico, mental y social", y no sólo como ausencia de afecciones o enfermedades. O la que se dió en el Congreso de Médicos y Biólogos en lengua catalana... “aquella manera de vivir armónica y gratificante con un@ mism@ y con su entorno”.  Y posteriormente también como: “Una manera de vivir cada vez más autónoma, solidaria y feliz”.

Todo apunta a que los protagonistas de la salud de una sociedad son las personas que la componen, y las condiciones sociales en que viven.
Así pues, igual que decimos que las cosas de la paz son demasiado importantes para dejarlas en manos de los militares, las cosas de la salud son demasiado importantes como para dejarlas, solamente, en manos de los médicos. Estamos frente a un tema capital y de dimensión necesariamente pública. Ya en la civilización romana tenían clara la prioridad de la salud: “Salus publica suprema lex”, decían los juristas romanos.

2.- Prevención y promoción de la salud

Lo más importante es promover, educar, cultivar salud, y naturalmente prevenir la enfermedad. Mejor prevenir que curar.
Paradójicamente dedicamos muchos más recursos (económicos y humanos) a “curar” que a “evitar”. Un ministro de Sanidad en Canadá, M. Lalonde en 1974, y un estudio publicado en Denver en 1976 concluyen que factores determinantes clásicos como la biología, el medio ambiente, estilos de vida y el sistema asistencial reciben dotaciones y aportaciones enormes y nada proporcionadas a su repercusión en la mortalidad. Dedicamos un 90 % de los recursos a la asistencia que en conjunto podrían reducir la mortalidad en un 11%. En cambio,  para mejorar los hábitos de vida dedicamos el 1’5% y ellos contribuyen en un 43% en la reducción de mortalidad. Para mejorar el medio ambiente destinamos un 1’6% de los recursos y pueden reducir la mortalidad en un 19%... Todos los salubristas reclaman (sin demasiada fortuna) un incremento substancial en partidas presupuestarias dedicadas a la prevención respecto de las dedicadas a la curación o tratamiento.

Lamentablemente parece tener más prestigio social, pero sobre todo más interés económico y productivo curar/tratar enfermedades que no evitarlas. El verdadero negocio empresarial sanitario (farmacia, biotecnología, clínicas) reside en tratar enfermedades y casi hasta el extremo perverso de inventarlas o desproporcionarlas. Lamentable pero cierto: la enfermedad genera beneficios económicos y de cuenta de explotación empresarial. La salud genera otros beneficios no crematísticos: beneficios sociales, beneficios humanos.

3.-Factores Determinantes.

Las cosas realmente importantes y determinantes en salud son --más que  las atenciones personales-- las condiciones sociales, económicas, laborales, medio ambientales y culturales. Así, según trabajes (o no), comas bien (o no), qué respires, cómo te muevas, leas, quieras, duermas, y en qué vivienda habites, según dónde nazcas en cuanto al lugar, familia, y en definitiva según vivas, así disfrutarás de salud o sufrirás su ausencia.
La OMS publicaba en 2003 un libro titulado “Los hechos probados” que trataba sobre 10 de estos “determinantes” en salud: la clase social, el estrés, los primeros años de vida, la exclusión social, el trabajo, el paro, el soporte social, las adicciones, la alimentación y el transporte. Nadie podrá dudar, desde el rigor científico, que estos parámetros que parecen menos “sanitarios” son los que condicionan el grado de salud o enfermedad de una sociedad, además del sistema de atención personal-sanitario.

Si las causas son de muy variada naturaleza, biológicas, pero también psicológicas, pero también sociales, la manera de abordar el tema de la salud deberá ser también pluri o multidisciplinario, es decir capaz de superar fronteras, profesiones y disciplinas. Los problemas reales provienen de las desigualdades (no de las diferencias que son biológicas y enriquecedoras).
Ya lo dijo Abraham Lincoln: “Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son”.

Hoy las desigualdades en salud, lamentablemente, no disminuyen sino que se agravan y afectan a desigualdades de género, clase social y económica y cultural, y etnia o lugar de origen. Estas desigualdades vergonzantes podrían reducirse mediante políticas sanitarias y sobre todo económicas y sociales. Son desigualdades enormes, graduales, crecientes, adaptativas, e históricas. En los inicios del siglo XXI cerca de la mitad de la población mundial, 2.800 millones de seres humanos, la mayor parte mujeres y niños, viven en la pobreza con menos de dos dólares/día. Entre los objetivos de desarrollo propuestos por la ONU para el presente milenio hay objetivos como acabar con la pobreza extrema, universalizar la enseñanza básica, promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar un medio ambiente sostenible, fomentar una asociación mundial para el desarrollo... Pero a  pesar de los grandes discursos y declaraciones las cosas tienden a empeorar y las distancias e inequidades aumentan. El neoliberalismo y sus doctrinas, que cuidadosamente se apartan del lenguaje de la salud y de otros derechos humanos, están detrás como causa y motivo de tanta enfermedad y muerte.
De referencia obligada es el diagrama modificado de Dhalgren y Whitehead:dahlgrenandwhitehead.png

4.- Carácter bio-psico-social

Contra el tópico, la salud no la escoge quien quiere sino quien puede. La salud pública no depende de la suma de elecciones libres e individuales de las personas, sino de los múltiples condicionantes y necesidades sociales.
La pobreza, la desigualdad, la injusticia, engendran enfermedad: la principal causa de enfermedad y muerte en el planeta es, según la OMS, la “Z59.5” de su clasificación internacional de enfermedades de 1995. Este eufemismo técnico significa y esconde una dura realidad:  la Z59.5 no es otra enfermedad que la pobreza extrema.

El paro, la ausencia de trabajo digno, la precariedad y las malas condiciones generan enfermedad y mortalidad. Cada punto que aumenta el índice de paro, aumentan de forma inapelable los suicidios y las enfermedades mentales. En junio de 2007 celebramos en Barcelona unas Jornadas sobre “Precariedad y Salud”. De aquel trabajo resultó un documento de reflexión, análisis y recomendaciones llamado Carta de Barcelona que ha sido profusamente editado y distribuido por las organizaciones autoras y en el seno del mundo del trabajo y los sindicatos de clase. “La salud es inseparable de las condiciones sociales económicas y democráticas, o sea, es inseparable de la política” dijo Virchow ya en 1847- Berlín, informe para la Alta Silesia, como tampoco se pueden obviar las condiciones medio-ambientales. Sostenible y saludable son dos caras de la misma moneda, no son contrapuestas sino complementarias y se condicionan y retroalimentan recíprocamente.

Por tanto, se impone una nueva aproximación a la salud: qué hacer y qué no hacer, cómo actuar: con medidas políticas y no solamente técnicas. Con más democracia y con más justicia social, con más equidad en salud. Con más implicación personal.
Recordemos dos documentos de obligada referencia:
Carta de Otawa, OMS, 1986: Elaborar una política pública sana. Crear ambientes favorables. Reforzar la acción comunitaria. Desarrollar las aptitudes personales. Reorientar los servicios de salud.

Declaración de Yakarta, 1997:  El abordaje integral del desarrollo de la salud es más eficaz. Diversos escenarios ofrecen oportunidades prácticas para la ejecución de estrategias integrales.  La participación es indispensable para hacer sostenible la promoción de la salud.  El aprendizaje sobre la salud fomenta la participación.

5.- Participación y salud.-

Sin participación social no hay verdadera Salud Pública

Una paradoja democrática que nos incumbe: esperar más y mejor de los políticos, y con más honestidad y más eficiencia. Recordemos aquí los CRITERIOS:  Buena PRAXIS en Participación : - Vinculación política. – Representativa - Información creible. - Justa. - Igualitaria. - Explicando resultados/ rindiendo cuentas.

Ya en 1969 Arnstein afirmaba: “…los discursos sobre participación son como las espinacas. Nadie está en contra”. Y situaba 8 niveles, de menor a mayor calidad democrática: manipulación, terapia de grupo (fábrica de consenso), información, consulta, atemperar o sosegar, partenariado interlocutor, poder por delegación (codecisión), control ciudadano.

En 2000 el Consejo de Europa publicaba sus RECOMENDACIONES:
1.- La participación ciudadana y de los pacientes como proceso democrático. 2.- Información: accesible, oportuna, fácil, relevante. 3.- Políticas de soporte a la participación activa 4.- Mecanismos de participación. 5.- Expectativas: más participación, más estilos de vida saludable, más poder a ciudadanía y pacientes, más capacitación – formación.
UNA APORTACIÓN ESTRATÉGICA en salud: LOS G.A.M.- Grupos de Ayuda Mutua por lo que suponen de novedad al incorporar la sociedad civil organizada, por su alta participación social. Como agentes socio-sanitarios. Junto a Asociaciones de enfermos y familiares, Asociaciones profesionales y multidisciplinarias.

6.- Asistencia sanitaria

Nuestro objetivo: SOSTENER y MEJORAR EL SISTEMA PÚBLICO DE SALUD
Universal – Gratuito- Integral- De calidad- Público- Democrático y Solidario.

7.- Privatizaciones. Gestión de mercado. El modelo “mixto”.

Hoy se quiere imponer un sistema híbrido o “mixto”, público-privado que se argumenta desde las limitaciones del sistema público y de la necesidad de “complementar” la financiación a modo de un nuevo “Co-Pago” o aportación extra de recursos al requerir el uso de la red asistencial. El efecto conceptual es demoledor pues las gentes sencillas, culpabilizadas sistemáticamente por los medios de un uso y abuso de atenciones sanitarias, acceden a modo de autoexculpación a “pagar otra vez” una asistencia ya sostenida desde los impuestos públicos.

Privatizaciones, externalizaciones, son los términos habituales en la jerga actual de la gestión sanitaria. De tratar pacientes o enfermos/as se ha pasado a manejar “Clientes” y del derecho a la salud al mercado de la salud. Y otra estrategia perversa es la confusión premeditada entre conceptos distintos como son la “Rentabilidad” económica o la rentabilidad social. Pero en general,  hablando de economía sanitaria: GASTAMOS POCO Y MAL: Las desviaciones presupuestarias acostumbran a bascular sobre conceptos como Farmacia- “Hospitalocentrismo”- Conciertos externos - Crónicos y personas dependientes… La presión de las industria farmacéutica y de tecnológica biomédica es tremenda y determinante, así como sus beneficios. Como hemos visto la promoción y la prevención son las cenicientas.

Desde las políticas de izquierda se imponen CAMBIOS de criterio PRESUPUESTARIO : Más recursos sociales y para la salud. Más promoción de salud y prevención, más aportación a la asistencia primaria, a servicios de Urgencias. Necesariamente por imperativo demográfico más dotación a los servicios para crónicos y dependencias.

8.- Un instrumento substancialmente político.-

Las cosas de la salud no son cuestiones técnicas ni de las profesiones sanitarias. Son profundamente sociales y políticas y por tanto cosa de TODOS y TODAS. Hemos visto como los verdaderos determinantes de la salud humana son sociales y medio-ambientales: Cultura, trabajo, vivienda, urbanismo, alimentación, higiene, medio ambiente saludable, justicia, servicios públicos.

El estado de la cuestión :
La privatización de la sanidad pública en toda Europa, supone hoy el uso financiero del patrimonio sanitario, mediante todo tipo de especulaciones, creación de consorcios sanitarios, fundaciones, entidades mixtas, colaboraciones con empresas y mutuas privadas y patronales para el control de la Incapacidad Temporal (las bajas laborales), subrogaciones de servicios, externalización de prestaciones sanitarias y laboralización progresiva del personal estable, constituyen el núcleo de las contrarreformas del sistema.

De forma imparable el que pudo ser patrimonio social de los trabajadores ha ido pasando a titularidades mixtas o privadas, bajo pretendidos criterios de rentabilidad o viabilidad económica y de fórmulas de gestión mercantil, según intereses de mercado, liquidando el carácter social que las luchas y reivindicaciones populares habían alcanzado. Un ejemplo: Más de la mitad de los recursos económicos del presupuesto público de Cataluña para Sanidad son derivados hacia servicios y prestaciones externas a la red pública propia del Instituto público.

La gestión de la sanidad pública en manos privadas ha permitido mantener el obscurantismo más hermético sobre la utilización del presupuesto sanitario y de las diversas partidas, mientras descapitalizan el sistema, al tiempo que el sector privado ve multiplicar las ganancias, año tras año, adquiriendo cada vez más protagonismo en el campo asistencial.
Hoy la batalla por el control, utilización, la parasitación de los sistemas públicos de la salud, como en el caso de la enseñanza y otros servicios públicos y de interés general, está en centro de la lucha política. El neoliberalismo no acepta ni quiere prescindir de los posibles enormes beneficios que puede arrancar del sector público, empleando para ello una práctica de verdadera “competencia falseada”, al tiempo que destruye de forma brutal y rápida las conquistas y derechos de las luchas obreras y populares.

Cualquier programa de  izquierdas que quiera hoy discutir la hegemonía a la nueva oligarquía financiera envalentonada y desafiante habrá de pasar por reformular el estado de derecho democrático y social, el derecho universal a la salud, la batalla por los servicios públicos de calidad, la defensa de los derechos económicos y políticos pasando por la reivindicación de la salud y de la sanidad públicas. Debemos estar preparados para extender y defender estos derechos. La razón y la justicia que son expresiones de salud, como hemos visto, están de nuestra parte.

Políticas de salud, género y ciudadanía

amcastells 20/01/2008 @ 16:03

mani8mcopia.jpgCuando la economía domina la política no sólo se subvierte la democracia: las políticas públicas se hacen ajenas a las personas y sus necesidades. Por ejemplo, el paro se considera un desajuste económico menos importante que la inflación y no se duda en mantener miles de personas en la precariedad o sin contrato de trabajo para reducir algún punto el nivel de precios. Los salarios que permiten un nivel de vida digno se declaran incompatibles con incrementos de beneficios de dos dígitos, y la “competitividad” empresarial se antepone a las personas, aceptando y difundiendo la falacia de que la equidad es antagonista del crecimiento económico. Y junto a ello, la noticia de que uno los sectores más rentables es, precisamente, el formado por las empresas privadas que se dedican a la salud en sus distintas modalidades.
Desde ópticas más pegadas al terreno es siempre más fácil cuestionar los aspectos de supuesta superioridad del mercado porque el deterioro ecológico y social se percibe con gran claridad (estragos de la especulación, contaminación de los paisajes de la infancia, vecindad con el paro, la enfermedad mal tratada, la violencia, la marginación). monalisa.jpg Las mujeres, como protagonistas colectivas, reaccionamos mucho antes ante las malas políticas y los fallos de mercado y de gobierno, porque tenemos mucho más que perder ante los talibanes del conservadurismo político, la religión o la empresa privada a cualquier coste. Como ejemplo baste que ¡a estas alturas de nuestra historia! nos vemos obligadas a desempolvar las viejas pancartas del derecho al aborto sin amenaza de Código Penal y remozar autoinculpaciones que deberían haber perdido hace mucho tiempo todo sentido.
Algo parecido está sucediendo con la sensibilidad de colectivos –en su mayor parte formados por mujeres— ante la manera de administrar enfermedades emergentes como la fibromialgia, la fatiga crónica y las hipersensibilidades químicas. Parecía fácil llegar a mejores soluciones en sanidad al asumir los gobiernos autonómicos la gestión de la salud, pero no puede ser así cuando a nivel autonómico se favorece también la economía privada con la privatización encubierta, engañando el derecho universal a un diagnóstico, seguimiento y tratamiento de calidad en la sanidad pública. Con este comportamiento que se justifica por su supuesta "eficacia" y "menores costes económicos" se contravienen las líneas básicas de desarrollo del bienestar de la población, se desalienta la participación política, se devalúa la descentralización de las políticas de salud y se convierte en una burla el control democrático de las mismas. El federalismo o incluso la descentralización autonómica cobran sentido si van más allá de una mera solución administrativa y de la gestión técnica. Por ello, parece de toda lógica que los distintos gobiernos que se reclaman de izquierdas, en cualquiera de sus niveles, no deberían proponer dilaciones ni poner obstáculos al derecho de las mujeres a controlar los procesos que afectan nuestro cuerpo, y a conseguir atención pública de calidad en diagnóstico y tratamiento de enfermedades como la fibromialgia o la fatiga crónica –aunque se trate de enfermedades emergentes y por tanto bastante desconocidas, y aunque la mayoría de afectadas seamos precisamente mujeres… Por una mayor calidad de vida. Por una mejor calidad de la democracia.

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Sicko, y el terrorismo sanitario

amcastells 17/07/2007 @ 09:25

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Mi amigo Antoni Domenech me autorizó en su momento a reproducir artículos de la revista sinpermiso, de la que es editor. Dada la temática que me viene ocupando y preocupando no me resisto ante el que firmó Paul Krugman en The New York Times, 9 julio 2007, y que fue traducido por Roc F. Nyerro para www.sinpermiso.info.

"Ahora es el terrorismo el primer refugio de los canallas. Cuando las autoridades británicas anunciaron que, detrás del recientemente fallido atentado con bombas, estaba un círculo de médicos musulmanes, tendríamos que haber sabido lo que iba a venir.
“Sanidad pública: ¿vividero de terroristas?”, podía leerse en los titulares de pantalla mientras el invitado al plató de Fox News, Neil Cavuto, y el comentarista de la cadena televisiva, Jerry Bowyer, discutían con ademán solemne cómo la cobertura sanitaria universal puede serlo también del terrorismo.
Aunque eso resultaba grosero incluso para el tipo de discurso político habitual en la era Bush, lo cierto es que Fox no hacía sino seguir una larga tradición. Hace más de 60 años, el complejo médico-industrial y sus aliados políticos se sirvieron de arteras tácticas amedrentantes para evitar que Norteamérica siguiera los dictados de su conciencia y diera a todos sus ciudadanos acceso al cuidado sanitario.
Digo conciencia, porque el cuidado sanitario es un asunto, y el que más, de moral.
Tal se desprende del apabullante eco encontrado por Michael Moore con su Sicko. Los reformadores de la sanidad pública deberían tratar de responder por todos los medios a las ansiedades de los norteamericanos de clase media, a su creciente y justificado temor a hallarse sin seguro médico, o a vérselo negado cuando más lo necesiten. Pero los reformadores no deberían centrarse sólo en el interés propio de las gentes. Deberían apelar también al sentido de la decencia y de la humanidad de los norteamericanos.
Lo que indigna al público de Sicko es la patente crueldad y la manifiesta injusticia del sistema norteamericano de salud: la gente enferma que no puede pagar la factura del hospital, literalmente en la estacada; una niña que muere porque una sala de emergencia hospitalaria que no entraba en el seguro sanitario de la madre se negó a tratarla; norteamericanos extenuados por un duro trabajo, caídos sin embargo en una humillante pobreza por culpa de las facturas médicas.
Sicko es un sonoro rebato a la acción. Pero no hay que olvidarse de los defensores del statu quo. La historia prueba que son excelentes en punto a bloquear una reforma buscando vías de amedrentarnos.
Esas tácticas de amedrentamiento han recurrido a menudo a afirmaciones traídas por los pelos sobre pretendidos peligros de los seguros públicos. En Sicko se muestra parte de una grabación que hizo Ronal Reagan para la American Medical Association, alertando de que una propuesta de programa de cobertura sanitaria para los ancianos –el programa conocido como Medicare— llevaría al totalitarismo.
Precisamente ahora, dicho sea de paso, Medicare –que hizo un enorme bien sin propiciar una dictadura— está siendo socavado por la privatización.
Son, sin embargo, sobre todo los intereses del gran dinero, que tienen pie en el presente sistema, quienes quieren haceros creer que la cobertura sanitaria universal podría llevar a una quiebra fiscal y a una atención médica piojosa.
Ello es que todos los países ricos, salvo los EEUU, tienen ya alguna forma de cobertura sanitaria universal. Cierto que esos países pagan impuestos extras, pero no sin ahorrar en desembolsos por seguros privados y en costes médicos sufragados del propio bolsillo. El coste general de la atención sanitaria en países con cobertura universal es mucho más bajo que aquí.
Por lo demás, cualquier indicador disponible dice que, en lo tocante a calidad, acceso al cuidado necesario y resultados sanitarios, el sistema estadounidense de salud es peor, no mejor, que el de otros países avanzados. Incluso el británico, que gasta sólo un 40% de lo que nosotros gastamos por persona.
Es verdad: los canadienses tienen listas de espera más largas que los norteamericanos en materia de cirugía opcional. Pero, todo contado, el acceso promedio canadiense a la salud es tan bueno como el promedio del norteamericano con seguro, y harto mejor –huelga decirlo—que el de los norteamericanos sin seguro, muchos de los cuales ni siquiera llegan a recibir jamás la atención médica que necesitan.
Y los franceses consiguen proporcionar la que sin disputa es la mejor atención sanitaria del mundo sin ningún tipo significativo de listas de espera. De acuerdo con datos superlativamente contrastados, no nos están contando cuentos. Su sistema es así de bueno.
Todo lo cual trae a colación la pregunta que se hace Michael Moore al comienzo de Sicko: ¿quiénes somos nosotros?
“Siempre hemos sabido que el interés propio sin brida era mala moral; ahora sabemos que, además, es mala teoría económica”. Eso declaraba Franklin Delano Roosevelt en 1937 con palabras que guardan perfecta vigencia hoy para la atención sanitaria. No es éste uno de esos casos en que nos tenemos que enfrentar a decisiones penosas: aquí, hacer lo correcto es hacer también lo eficiente desde el punto de vista de los costes. La atención sanitaria universal ahorraría miles de vidas estadounidenses cada año, ahorrando al propio tiempo dinero.
Se trata de una verdadera prueba de fuerza. Porque la única cosa que se atraviesa en el camino de la atención sanitaria universal son los grupos de interés propagadores del miedo y compradores de influencias. Si no podemos derrotar a esa fuerzas, pocas esperanzas podemos guardar en el futuro de Norteamérica."

SALUT, JUSTÍCIA I PARTICIPACIÓ POLÍTICA

amcastells 07/07/2007 @ 18:12

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Desprès de les Jornades sobre Precarietat i Salut i mentre es comença a difondre la Carta de Barcelona, crec que val la pena recordar les idees bàsiques de Norman Daniels, Bruce Kennedy i Ichiro Kawachi publicades a la Boston Review de febrer/març del 2000 amb el títol “La justícia és bona per a la salut”.

Els autors partien del fet descobert per Villermé el 1840 que els membres més rics i millor educats d’una societat tendeixen a viure més temps i amb més salut, i afegien que les investigacions més recents suggereixen però que les correlacions entre el nivell de renda i la salut no acaben aquí: en els països on hi ha grans desigualtats econòmiques hi ha també desigualtats més grans en les condicions de salut; i també, que els grups d’ingressos mitjans de societats força desiguals tenen una salut pitjor que grups comparables, o fins i tot més pobres, de societats més igualitàries.
Els autor afirmaven que la salut no és només el resultat de tenir accés a prevenció i tractament mèdic, sinó també, i en una mesura força considerable, als efectes acumulats de les condicions socials sobre el curs de la nostra vida. Quan una persona de seixanta anys arriba a urgències amb un atac de cor, el seu cos acumula tots els problemes que ve arrossegant de tota la vida, tot i que les discussions actuals sobre la reducció de les desigualtats sanitàries amb un millor accés a l’atenció mèdica obliden aquest fet.

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Va costar acceptar la correlació entre desigualtat i salut, però actualment s’han identificat els principals mecanismes. Per exemple, en els Estats Units, els estats amb distribucions de la renda més desiguals inverteixen menys en ensenyament públic, i els efectes sobre l’ensenyament tenen un impacte immediat sobre la salut, ja que s’incrementa la probabilitat de mort prematura durant la infància i l’adolescència. Un dels predictors més importants de l’esperança de vida entre els països desenvolupats és l’alfabetització dels adults, en especial la disparitat que hi ha entre home si dones i que explica les variacions de salut d’aquests països, desprès de les diferències de renda. De fet, en els Estats Units les diferències entre estats en la condició de les dones –mesurada en termes de la seva autonomia econòmica i participació política—estan fortament correlacionades amb taxes més altes de mortalitat femenina.

La mecànica social – desigualtat de renda que porta a la desigualtat en l’ensenyament i acaba en desigualtat en salut—està fortament relacionada amb els processos polítics, ja que la desigualtat erosiona la cohesió social, incrementa la desconfiança social i redueix la participació en les organitzacions civils. La manca de cohesió social porta a un increment de l’abstenció i debilita la resposta que s’hauria de donar des del govern per fer front a les necessitats de les persones que estan en pitjor situació.

En el seu article els autors ens advertien que malgrat el descobriment de mesures que a un termini molt més llarg siguin més beneficioses no s’han d’ignorar ni els serveis mèdics ni la reforma del sector de salut, perquè és obvi que ni que s’aconsegueixi una distribució més justa dels determinants socials de salut, les persones seguiran posant-se malaltes i necessitaran serveis mèdics; tot i així, donen arguments per utilitzar de forma diferent els recursos i fer altres polítiques socials amb l'objectiu de reduir les desigualtats en salut.

En aquest sentit, el menú d’opcions hauria d’incloure les polítiques destinades a igualar les oportunitats de la vida de les persones, com la inversió en ensenyament bàsic, accés a un habitatge, obtenció d’una renda, i altres formes de polítiques anti-pobresa. Per exemple, quatre polítiques socials són bàsiques: inversió en desenvolupament de la primera infància, programes de nutrició, millores en la qualitat de l’ambient de treball, reduccions en la distribució de la renda i més igualtat política.

1.Intervencions en els primers anys de vida. Cada dia és més evident la influència que té l’ambient en el que es viuen els primers anys d’ infantesa sobre la conducta, l’aprenentatge, i la salut que tindran les persones tota la resta d’anys de la seva vida. Assegurar la igualtat d’oportunitats implica intervenir tant aviat com es pugui en la vida de les persones.

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2. – Nutrició. Els autors expliquen que l’estat nutricional de la mare afecta les possibilitats del seu fill de no morir en els primers anys de la seva vida, però també en anys successius. El pes de la dona pre-embarassada és un dels predictors més importants del pes del nen en el moment del seu naixement; un pes baix en néixer es relaciona amb riscs més alts de malaltia coronària, hipertensió i diabetis en l’edat adulta. Per tant, invertir en polítiques que redueixin les primeres influències adverses pot ser beneficiosa no sols a curt termini, sinó també per a les generacions futures.

3.- Ambient de treball. Els nivells de salut dels treballadors estan molt vinculats a la qualitat del seu ambient de treball, en especial a la quantitat d’autonomia que els treballadors poden tenir en la seva feina. Els ambients rutinaris o els treballs que impliquin poques oportunitats d’aprendre i utilitzar noves capacitats tendeixen a retribuir-se amb salaris baixos. Les condicions de treball que exigeixen molt de les persones amb poca autonomia no només són característica de les feines de baixa qualificació, sinó que també representen per als treballadors un risc associat d’hipertensió, malaltia cardiovascular, mental o muscoesquelética, i incapacitat física.

4.- Redistribució de la renda. La majoria es redueixen a la política anti-pobresa. Tanmateix, els estudis sobre els determinants socials de la salut ens alerten que les polítiques anti-pobresa no són massa efectives per a reduir les diferències injustes de salut. Encara que es millori la condició dels que estan pitjor, el fet és que els pobres tenen pitjor salut que els quasi-pobres, els quasi-pobres la tenen pitjor que la classe mitja-baixa, i la classe mitja-baixa que la classe mitja-alta, i així succesivament per tota l’escala social. Les accions que s’han d’emprendre impliquen molt més que l’eliminació de la pobresa.

Per abordar de forma total el problema de les desigualtats de salut els governs haurien d’assumir directament les desigualtats econòmiques. La magnitud de la diferència en la renda i riquesa entre els més rics i els més pobres d’una societat és una qüestió determinant per aconseguir bons nivells de salut en una població, al marge del nivell mitjà de vida. A més, les desigualtats econòmiques semblen influir en el grau d’igualtat de la participació política, l’absentisme a les eleccions, el sentiment de proximitat dels polítics elegits i altres formes d’activitat política. Quan més desigual sigui la distribució de la renda i la riquesa, més migrats els models de participació política i, per tant, més gran serà l’exclusió política dels grups més pobres.

Carta de Barcelona sobre Precarietat i Salut

amcastells 30/06/2007 @ 19:36

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El treball, la seva absència, naturalesa i condicions són elements determinants per les condicions socials, drets i l’estat de salut de la població. El treball mai és neutral en salut: genera malaltia o genera salut.

La manera que la nostra societat globalitzada organitza el treball no contribueix a la creació d’una societat saludable. Per davant de l’objectiu de la salut que hauria de generar condicions de treball i de vida gratificadores, segures i estimulants, ens trobem en un món laboral i uns treballs no mercantils que incrementen considerablement el grau de risc, incertesa, precarietat, sinistralitat i explotació de les persones. Reformulant la Carta d’Ottawa, nosaltres afirmem que “les condicions i requisits per a la salut són: la pau, l’ensenyament, l’habitatge, l’alimentació, la renda, un ecosistema estable, la justícia social i la equitat”, més el treball digne.

DENUNCIAR LA PRECARIETAT

El treball precari es defineix en relació als altres treballs en termes d’una major inseguretat i la desaparició de la relació empresari-persona treballadora tal com succeeix en el treball externalitzat o en el submergit, cosa que col•loca la responsabilitat de l’exposició als seus riscos o les mesures bàsiques per a la seva correcció sota la responsabilitat de les treballadores i els treballadors, que també han d’assumir-ne gairebé en solitari els seus efectes sobre la seva salut. Precarietat i salut són, a la nostra societat, elements contradictoris.

En els darrers anys, des del món empresarial i també en el Llibre Verd de la U.E, s’impulsa la flexibilitat laboral com un element necessari per millorar el rendiment de la població treballadora i facilitar l’adaptació als canvis tecnològics i a un món cada vegada més globalitzat, sense tenir en compte l’impacte negatiu d’aquesta flexibilitat sobre la societat, la salut i el benestar de la població treballadora. Es tracta de reflexionar quin és l’element essencial que ha de guiar la nostra societat: les persones i el seu benestar o l’enriquiment econòmic que cada dia es reparteix de manera més desigual.

La precarietat no és un efecte secundari, un preu col•lateral que cal pagar pel creixement econòmic sinó un caràcter definidor i condicionant del mateix tipus de creixement. Té caràcter estructural, crònic, i és causa determinant de desregulació i deteriorament laboral i de descohesió social. La precarietat laboral generalitzada estableix la cultura general de la por, que genera noves formes d’exclusió i de violència social. Així, la precarietat s’estén des de l’ àmbit del treball a la resta d’ àmbits de les nostres vides i s’ ha transformat en precarietat social com una nova forma d’opressió del sistema capitalista, constituint a més una forma d’exclusió poc visible des de respostes individuals. La precarietat es viu com inestabilitat laboral, incertesa de futur, manca d’autonomia i capacitat de planificació de la pròpia vida, causa de sinistralitat laboral, morbiditat emocional, dependència de la família, pèrdua de drets i manca de recursos estables.

Per als joves, hi ha a més la frustració per la probable inadecuació dels estudis fets i un accés tardà al mercat de treball, una clara consciència del risc d’atur i de les dificultats d’inserció laboral que limiten la seva emancipació. Els joves veuen el seu propi projecte vital en precari en un primer món de benestar i suposadament opulent que tolera les empreses de treball temporal, els treballs desregulats i el mercat negre de treball.

Les persones adultes a l’atur de més de quaranta-cinc anys veuen com la seva experiència i coneixements es devaluen i queden en les mateixes condicions inestables que les persones joves, en una competència obligada però totalment desigual... La rotació de contractes, la pluriocupació, el mercat negre del treball, les jornades excessives, els increments de sinistralitat, la baixa sindicació, són altres tantes cares de la precarietat, especialment agreujades per a les dones a partir dels quaranta anys, sense ni tan sols possibilitats adients de formació per a poder seguir actives en llocs de treball de qualitat i salaris dignes.

La precarietat esdevé particularment agressiva en certs col•lectius com el de les persones amb discapacitats i les persones immigrants. Cal dedicar especial esment a la precarietat que és ja de fet el sistema regular de vida i treball de les persones immigrades que són part indestriable de la classe obrera de cada país i d’Europa en el seu conjunt. Les lleis d’immigració son insuficients i massa tímides per garantir drets i deures i en canvi la permissivitat front els brots de xenofòbia, l’aprofitament fins i tot electoralista de la immigració, la gasiveria amb la que es contempla el seu accés als drets de ciutadania i la dificultat d’implementar les lleis de reagrupament familiar de forma equitativa per a dones i homes formen part del nucli central de la precarietat.

Pel que fa a les persones que perceben com a renda principal un subsidi de jubilació es veuen explícitament abocades a condicions de precarietat si continuen els intents de privatització dels fons de pensions públics i la seva substitució per fons privats, subjectes a la inestabilitat, l’especulació i els interessos dels grans capitals financers.

En aquest sentit, les actuals directrius i el desenvolupament legislatiu de la Comissió i el Consell europeus (Bolkestein reformulat, temps de treball, llibre verd sobre “flexicurity”, etc) són amenaces supranacionals molt serioses a la regulació del treball en positiu, i van en el sentit d’agreujar encara més la precarietat actual ja insostenible.

PROPORCIONAR ELS MITJANS

Tradicionalment la salut laboral ha analitzat el treball com a possible font d’exposició a riscos laborals de diferent naturalesa (de seguretat, higiènics, ergonòmics i psicosocials) i ha centrat la prevenció en l’àmbit de l’empresa. Des del punt de vista de la salut, però, és important la consideració del treball en una perspectiva estructural com determinant de desigualtats socials en la salut, on la precarietat ocupa un lloc central. Bona part de la prevenció i promoció de la salut es centra en l’equitat sanitària, però també en una organització laboral i de desenvolupament de tots els treballs necessaris per a la vida que posi la seguretat de les persones i la salvaguarda de l’estat físic, emocional i psicològic en el centre de les seves actuacions.

ACTUAR COM MEDIADOR

Inclosa la perspectiva laboral i la resta de treballs necessaris per a la vida, la prevenció i promoció de la salut exigeix una acció coordinada molt ampla: governs, sectors sanitaris, sindicats, empreses, autoritats locals, organitzacions de la societat civil i mitjans de comunicació. Les estratègies i programes de promoció de la salut s’han d’adaptar a les necessitats locals i a les possibilitats específiques de cada país i regió, i han de vetllar també perquè el món empresarial no sigui un factor desestructurador i desequilibrador de les condicions del medi i la salut de les persones.

LA PARTICIPACIÓ ACTIVA EN LA PROMOCIÓ DE LA SALUT IMPLICA:

-L’estabilitat a l’ocupació, una salaris mínims adequats i unes condicions de treball dignes;

-El foment de la salut laboral, l’avaluació dels riscos laborals i la seva prevenció.

-Disposar d’ajuda psicològica publica, gratuïta i “amiga” en els moments de crisi laboral o personal.

-Prohibir tot tipus de subcontractació que suposi la desatenció de riscos,

-Garantir el compliment de que els empresaris siguin responsables de vetllar per la salut laboral.

Estem d’acord amb la carta d’Ottawa que “La salut ha de formar part de l’ordre del dia de les persones responsables de l’elaboració dels programes polítics, en tots els sectors i a tots els nivells”. La prevenció i promoció de la salut laboral ha de combinar diversos enfocaments, tots ells complementaris, entre els que hi ha la legislació i el seu compliment, les mesures fiscals adients, el sistema tributari i els canvis organitzatius.” Nosaltres hi afegim, de manera especial, la política laboral per una ocupació digna i una especial dedicació de la Inspecció de Treball i dels Sindicats.

IRROMPRE EN EL FUTUR

Assumim com a pròpia l’afirmació que “La salut es crea i es viu en el marc de la vida quotidiana; en els centres d’ensenyament, de treball i de lleure” . Per aquest motiu els responsables de la posada en pràctica i valoració de les activitats de promoció de la salut han de tenir present el principi de la igualtat dels sexes i de les persones en cadascuna de les fases de la seva planificació. Tanmateix, valorem que malgrat hi ha encara pocs estudis fets sobre la interacció negativa entre precarietat i salut, les tendències observades no són gens optimistes, en especial des d’un punt de vista de gènere. Estem avançant cap a un futur de precarietat, enemic de la salut de les persones i d’una bona salut social, i per això cal reaccionar i prendre compromisos de canvi i millora. Cal pensar contínuament i de nou en mesures a tots els nivells de govern perquè sigui un objectiu prioritari de l’acció de tots els governs –locals, nacionals, estatals i supranacionals -- l’aconseguiment d’uns bons nivells de salut per a totes les persones. En aquest sentit, reclamem l’acció positiva que pot desenvolupar i guiar el Parlament Europeu.

EL COMPROMIS A FAVOR DE LA SALUT I CONTRA LA PRECARIETAT

Els i les participants a aquesta conferència es comprometen:

1) A intervenir en el terreny de la política de la salut laboral i pública i advocar en favor d’actuacions sindicals i polítiques;

2) A oposar-se a les pressions que es facin per desregular encara més les condicions i el mercat de treball, els riscs laborals, utilitzar productes poc fiables o perjudicials, treballar (de forma remunerada o no) en mitjans i condicions insans, combatre, inspeccionar i denunciar quan i allí on s’observi la desnutrició, el maltractament, el treball infantil, el mobbing empresarial, l’assetjament i la violència de gènere;

3) a vigilar la contaminació, les condicions de l’habitatge, i combatre les diferències “entre les distintes societats i a l’interior de les mateixes i a prendre mesures contra les desigualtats, en termes de salut, que resulten de les normes y pràctiques d’aquestes societats;”

Per tot això caldrà:

1) Exigir l’ADOPCIÓ DE MESURES D’IMPACTE SOBRE LA SALUT I EL MEDI abans d’emprendre projectes i politiques,

2) L’impuls de la recerca sobre precarietat i la creació d’uns INDICADORS DE PRECARIETAT I SALUT, elaborats a partir de l’experiència i els coneixements de professionals, agents socials i els propis treballadors i treballadores per controlar i monitoritzar els avenços fets a fi d’anar eradicant la precarietat i els seus efectes nocius i potenciar la salut entesa com quelcom més que l’absència de malaltia,

i 3) POSAR EN COMÚ LES EXPERIÈNCIES DE CADASCUN DELS PAISOS DE LA U.E. per conèixer les característiques concretes de precarietat de cada país i mobilitzar a partir de l’experiència comuna per eradicar la precarietat d’ Europa.

Des de d’aquestes Jornades fem UNA CRIDA a la coordinació i acció de les forces d’esquerra, a les organitzacions sindicals i socials per donar suport a les idees i projectes que expressem mitjançant aquesta Carta de Barcelona i demanem que s’organitzin els debats i es prenguin les mesures necessàries a fi de que prevalgui el TREBALL DIGNE, i que prevalgui la SALUT per sobre la PRECARIETAT. Proposem també al Parlament Europeu, a organismes internacionals com la OMS i la OIT, que facin seves les propostes d’aquesta Carta.

Finalment, demanem que la societat en el seu conjunt sigui conscient que ha de prendre la paraula i defensar i fomentar els valors de la salut, la convivència, la igualtat i el respecte entre tots els éssers humans.

NOTA: La primera Conferencia Internacional sobre la Promoció de la Salut reunida a Ottawa el dia 21 de novembre de 1986 va fer la CARTA dirigida a aconseguir l’objectiu "Salut per a tothom a l’any 2000." Aquesta conferència responia a la creixent demanda per una nova concepció de la salut pública a tot el món

Precarietat i salut: camí de la Carta de Barcelona

amcastells 27/06/2007 @ 12:47

jornades_logo1.jpg Els propers 29 i 30 de juny Esquerra Unida i Alternativa, la Fundació L’Alternativa, i els partits d’esquerres europeus que comparteixen el Partit de l’Esquerra Europea celebraran les “Jornades europees sobre precarietat i salut” .

Economistes i sindicalistes, persones expertes en salut laboral, en dret laboral i del món polític de diversos països parlaran a Barcelona de com la precarietat és responsable de bona part d’accidents laborals, de desigualtats socials i malalties psicosocials evitables. A les jornades es debatrà la relació i les interaccions del binomi precarietat-salut i les conseqüències que el treball precari té sobre la nostra societat i la salut humana , ja que ambdòs factors traspassen els àmbits laborals i manifesten els seus efectes en la vida personal i en les relacions socials fins a repercutir integralment en la bona salut i convivència d’una societat que s’autodenomina del benestar, com l’ Europa d’ avui. Finalment, i a mode de conclusió, les propostes que sorgeixin per donar sortida a aquesta situació es recolliran en un document: la Carta de Barcelona, que no pot oblidar els efectes de gènere de la precarietat en el treball i les seves conseqüències específiques en la salut de les dones.

Els riscs i la desprotecció creixents en el món laboral afecten de manera especial dones i persones immigrants, amb l’agreujant que es traslladen a la vida personal incrementant situacions de frustració, malalties i violència que cal aturar amb lleis laborals contra la precarietat, i lleis cíviques contra la violència de gènere i tot tipus de violències. Però a més cal que la societat en el seu conjunt sigui conscient que ha de prendre la paraula per defensar i fomentar els valors de la convivència, de la igualtat i del respecte entre éssers humans.

Aquesta trobada pot resultar especialment interessant desprès dels resultats del Consell Europeu que reforça els plantejaments més purs i durs de mercat, confirma la independència del Banc Central Europeu de qualsevol control parlamentari, fomenta directrius desreguladores à la Bolkestein, atemptat a conquestes obreres com la del temps de treball o el Llibre verd sobre “flexicurity” que pretenen liquidar anys de lluites socials i avenços sindicals.

La Carta de Barcelona serà el resultat de les propostes de les Jornades, però reflectirà també la voluntat expressa de posar els treballadors i treballadores i les seves necessitats laborals, de salut i d’enriquiment de la vida quotidiana en el centre de l’anàlisi i de les polítiques públiques.

Per a més informació: http://www.euia.cat/jornades_form/form.html

Serveis de salut i gènere

amcastells 15/04/2007 @ 14:36

La Conselleria de Salut de Catalunya s'ha proposat incrementar el treball dels metges i metgesses de capçalera atribuint a aquest primer nivell la responsabilitat del tractament i diagnòstic de malalties com la Fibromialgia i la Sindrome de la Fatiga Crònica i fent que assumeixin en determinats casos tasques de pediatria, i tot en l'horitzó de descarregar de visites al personal mèdic especialitzat.

La primera reflexió que em sembla evident és que cada vegada l'atenció primària està més feminitzada (són cada vegada més les doctores que ens atenen), i que semblen també especialment feminitzades les responsabilitats que s'els hi volen encomanar: són en la seva majoria dones les que pateixen la SFC i la FM, però són també dones les que acompanyen al seu fill o filla al pediatra. Sembla especialment injust que si es produeix una situació de desajust o frustració en la qualitat de l'atenció dels serveis públic de salut hagin de ser en la seva majoria dones (les metgeses d'atenció primària i sense que en tinguin cap culpa) les que en pateixin les conseqüències com a professionals i també, en el altre costat, les dones que pateixen determinades malalties o que esperen sense éxit la visita del o la pediatra. Tant unes com altres es veuen abocades a la frustració personal i professional perquè són les primeres víctimes de la pèrdua de valor dels serveis públics de salut.

És evident, una vegada més, que som les dones les primeres interessades en que es mantigui un servei de salut públic de primer ordre, perquè anar laminant la qualitat de l'atenció té un biaix de gènere que em sembla especialment colpidor.