Ana Botella en campaña

La barbilla erguida, la mirada al infinito: un destino que cumplir. El rictus de boca, que podría ser simplemente feo, presagia pequeñas hecatombes. Esta versión de Norma Duval de grandes almacenes, esta ama de casa que se explaya en el Ayuntamiento de Madrid con la hija tan bien casada con un comisionista y el marido desatado en declaraciones de secta y taberna --que ella apoya-- amenaza de nuevo al pueblo de Madrid, a las mujeres trabajadoras y a las clases subalternas en general con su ascenso al número 2 de las listas municipales del PP... Acebes reconoce en Ana Botella su pedigrí político: su antigüedad en el partido de la derecha reaccionaria española es superior al de su marido, y como capital público alardea de haber seducido a José Maria Aznar para la arena política. Nunca se lo podremos perdonar. .
Ana Botella es tan reaccionaria que ha vuelto a imponer un vetusto minué de cortejo político a Gallardón, obligado a decir de ella que "es la revelación de los candidatos" y agregar que su significativo segundo puesto demuestra "una cercanía" personal con él. Por exigencias de guión sucesorio Gallardón ha vuelto a los sonrojos de corte rancia, a las malicias de parvulario para que la clienta VIP de Loreal –ya saben, “porque tú lo vales”-- aceptara un segundo puesto que era lo exigido después de los pies de su marido en la mesa de centro tejana de Bush y cuando ya está casi olvidada la boda semi-real de su hija. Espejo, espejito, ¿quién es la más hermosa y poderosa plebeya del reino? Rivalizando con Espe vestida de maja, Ana Botella, la comentarista de cuentos, sigue leyendo a Blancanieves con el mismo fervor que Camino.

La Tafanera
Remoume
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