Euromemorandum 2007 -- Resumen y Propuestas Alternativas

La adopción del nuevo “Tratado de Reforma” en la UE se produce en un momento de crisis financiera, mayor incertidumbre económica e incremento de las desigualdades sociales. A ello se unen los riesgos adicionales del cambio climático y una situación precaria en el uso de la energía y los crecientes desequilibrios de la economía mundial. El nuevo Tratado no permitirá que la UE domine dichos problemas y desafíos. Por el contrario, reforzará el marco de política neo-liberal que ha contribuido a la crítica situación en que nos encontramos.
Problemas actuales. La actual bonanza económica se verá afectada, sin lugar a dudas, por la quiebra provocada por la crisis financiera y dificultada por los insuficientes crecimientos salariales y la debilidad del consumo y el gasto público. La redistribución de la renta y la riqueza desde los pobres a los ricos se inició en años de recesión económica y continúa en los años de recuperación y crecimiento. La pobreza no sólo no ha disminuido sino que en muchos casos se ha incrementado en los últimos años de crecimiento global y beneficios exuberantes. Los alarmantes problemas del modelo dominante en el suministro y consumo de energía y sus peligrosas consecuencias para el cambio climático han quedado de manifiesto de diferentes maneras con las políticas de precios monopolistas en los mercados de la energía liberalizados y los numerosos casos de catástrofes ecológicas.
Crítica a las políticas de la UE. La UE no da ninguna respuesta convincente a las incertidumbres y los crecientes problemas económicos y sociales. Las rotundas declaraciones no van seguidas de las correspondientes medidas concretas y las políticas se encaminan muy a menudo en la dirección opuesta:
- En relación a la crisis financiera, las actuaciones emprendidas no se dirigen a limitar sino a abrir todavía más la puerta a la especulación financiera. Es alarmante que la UE considere un obstáculo a eliminar para el libre movimiento de capitales las reglas de los estados miembros de protección de los fondos de pensiones frente a la entrada y las estrategias de los inversores financieros –abandonando las rentas de los pensionistas a los riesgos de pérdidas financieras.
- En la concepción de la UE está simplemente ausente cualquier perspectiva de política macroeconómica que responda a los problemas, y no se emprenden acciones para controlar el tipo de cambio.
- El respeto y gran consideración que se dice merecen los servicios de interés general como pilar esencial del Modelo Social Europeo se acompañan de iniciativas que socavan el núcleo de dichos servicios – cuidado de la salud y servicios sociales - integrándolos en el marco del mercado interno y las reglas de la competencia. Se trata de un intento obvio de reconquistar áreas perdidas en las discusiones sobre la directiva de servicios que después de fuertes críticas públicas tuvieron que ser exceptuadas de dicha directiva. También en la reciente iniciativa de “flexicurity” en el mercado de trabajo domina la obsesión desreguladora, cuando por otro lado la política sobre inmigración es demasiado restrictiva.
- En un intento de compensar los problemas económicos creados por la poca atención prestada a la demanda interna en la UE se ha iniciado – con el título de “Europa Global” - una estrategia externa más agresiva de apertura de mercados y conquista de cuotas de mercado en todo el mundo. Los principales instrumentos para este objetivo son el comercio bilateral libre y acuerdos de inversión y la reformulación neoliberal de los Acuerdos Económicos de Partenariado con los países en vías de desarrollo. En lugar de centrase en la construcción de una alternativa atractiva al agresivo modelo de los USA, la UE refuerza sus mayores ambiciones en el mundo con la formación de una fuerza militar.
- En energía y política del clima la contradicción entre palabras y acciones es particularmente evidente. Ni los fuertes ataques retóricos contra la política de precios de los monopolios de la energía ni los compromisos declarados para cambiar el modelo de consumo de energía en la UE han ido seguidos de medidas concretas. La política energética sigue dominada por la teoría de los mercados libres y la práctica de una conducta monopolista. Para reemplazar el actual régimen insostenible de provisión de energías fósiles la UE sigue considerando la opción nuclear o sea, otro régimen insostenible.
Propuestas alternativas
Para superar la crisis financiera y alcanzar la estabilidad financiera en la UE deben combinarse medidas inmediatas contra la especulación financiera con el fin de estabilizar los sistemas financieros europeos y reconducirlos hacia estrategias de desarrollo europeo coherentes.
- Contra la especulación financiera deben exigirse normas de transparencia, limitarse el apalancamiento y los avales y permitir que sólo se negocien los paquetes de préstamos cuando lo aprueben de manera explícita las autoridades supervisoras. Contribuyen a este objetivo los impuestos sobre los beneficios del capital a corto plazo y sobre las transacciones en bolsa y en divisas, y debería prohibirse que los fondos de pensiones y los seguros de vida invirtieran en fondos de inversión libre y otros instrumentos financieros de riesgo.
- Para proteger a las empresas y sus empleados de las peligrosas prácticas de los inversores financieros el derecho de voto de tales inversores debería vincularse a una duración mínima de tenencia de acciones, potenciando el derecho de los empleados a vetar decisiones que vayan contra sus intereses. En una perspectiva a más largo plazo todavía debería frenarse y cambiar la tendencia a redistribuir la renta de manera regresiva, desde las rentas más bajas a las más altas, ya que dicha tendencia es la base del desarrollo inestable que dirige, cada vez más, la economía financiera.
Una política macroeconómica más activa de la UE debería promover más y mejor empleo y crecimiento sostenible en la UE. Las medidas a tomar en esta dirección son los programas de inversión pública a nivel nacional y de la UE – para la reestructuración de los sistemas de transporte, provisión de energía, vivienda social, restauración urbana, etc.– así como iniciativas para la reducción de la jornada laboral en diferentes formas. También deberían tomarse iniciativas para controlar el tipo de cambio del euro en relación al dólar estadounidense y al renminbi chino y procurar, con este objetivo, más cooperación económica internacional.
Servicios Públicos – o los “servicios de interés general” – deben reconocerse no sólo de forma retórica sino con las políticas correspondientes como elemento central del Modelo Social Europeo basado en la solidaridad y la equidad. Debe instaurarse y reforzarse la provisión de servicios públicos en los sectores liberalizados, y donde sea especialmente difícil, cabría considerar un control público más estricto, incluyendo nuevas formas de administración y propiedad públicas. Todos los servicios públicos deben quedar exentos del mercado interno y de las reglas de la competencia – aun cuando tengan carácter económico. La dimensión europea de dichos servicios puede potenciarse con la definición de niveles mínimos y convergencia por arriba, cooperación entre las regiones fronterizas e investigación y proyectos educativos conjuntos.
Debería ponerse un énfasis especial en las políticas antipobreza. La abolición de la pobreza debería ser la principal prioridad del Tratado de Reforma. Para la consecución de dicho objetivo la UE debería urgir a los estados miembros la adopción de planes de acción (salario mínimo, ayudas a la infancia, etc.). Al mismo tiempo, la UE debería apoyar las medidas nacionales anti-pobreza con transferencias europeas.
Política climática y energética. Deberían tomarse medidas más activas y concretas para efectuar el cambio desde el sistema actual basado en energías fósiles a un régimen sostenible basado en el ahorro de energía y el desarrollo y uso de fuentes renovables de energía.
En sus políticas externas la UE debería adoptar el objetivo fundamental de promover la transición fundamental hacia un modelo de desarrollo global más equilibrado y equitativo. En particular, debería iniciar una agenda de comercio justo para la cooperación y el desarrollo. En las relaciones con los países en vías de desarrollo esto significa relaciones comerciales basadas en la no-reciprocidad, ayuda especifica para que se cumplan los derechos humanos y los niveles de sostenibilidad social y del medio ambiente. En su relación con los países desarrollados la UE debería contribuir a la reducción de los grandes desequilibrios y en una perspectiva a más largo plazo tender al equilibrio de las balanzas por cuenta corriente y a un tipo de cambio administrado de manera conjunta para mantener el equilibrio. En este marco político no caben ni las amenazas ni el uso de la fuerza militar.
(Del Resumen del Euromemorandum 2007 de los Economistas Europeos por una Política Económica Alternativa:
Pleno Empleo con Trabajo Digno, Potentes Servicios Públicos y Cooperación Internacional - Alternativas Democráticas a la Pobreza y Precariedad en Europa.)

La Tafanera
Remoume
del.icio.us

