La crisis silenciosa del hambre
La epidemia de la desnutrición: una prioridad sanitaria urgente
Hay mucho en juego, los delegados se reúnen en Roma para la Cumbre Mundial de la Alimentación dentro de 2 semanas (Roma 16-18 de noviembre). A pesar de las dos cumbres anteriores, las promesas del G8 y del G-20, una plétora de nuevas iniciativas, y una mayor inversión en tecnología innovadora, gente de todo el mundo siguen muriendo por no disponer de comida suficiente.
Una de las bases fundamentales para la salud, el suministro regular de alimentos nutritivos suficientes, implica factores complejos como la economía, el comercio, la agricultura y el cambio climático, en los que hay poco consenso mundial. Dada la gravedad de las consecuencias de no hacer nada, ir postergando el abordaje del problema no es una opción. Por ejemplo, un informe del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria señaló que 25 millones de niños sufrirían desnutrición en el 2050 debido a los efectos del cambio climático.
Sin embargo, el reto de la seguridad alimentaria no es sólo una preocupación de futuro. La declaración reciente del Gobierno de Etiopía a los donantes internacionales para ayudar a alimentar a 6 millones de su población es un ejemplo de los tiempos desesperados a los que se enfrentan actualmente muchas personas en los países más pobres. En este momento, más de mil millones de personas, principalmente en Asia y África, sufren desnutrición, la mayor proporción de la población mundial desde hace muchas décadas. Sin embargo, los fondos de los donantes al Programa Mundial de Alimentos, recaudados por la agencia de la ONU encargada de velar por que las personas dispongan de alimentos suficientes para sobrevivir, han caído a un mínimo histórico.
Y, por supuesto, son las familias pobres las que más sufren. Un informe el Programa Mundial de Alimentos y la Organización de Agricultura y Alimentación ha mostrado recientemente que aunque los precios máximos de los alimentos han disminuido desde mediados de 2008, el coste de los alimentos sigue siendo elevado en términos históricos. Para sobrevivir, las familias más pobres tienen que hacer concesiones, tales como sacrificar la atención a la salud, o simplemente comer menos. Y debido a la crisis económica concurrente, hay pocas redes de seguridad nacional de alimentos, tales como los programas de alimentación escolar.
Aunque se reconocen los elementos socioeconómicos cruciales asociados a la alimentación y la necesidad de que el derecho a la alimentación esté en la agenda, la medicalización de los alimentos podría ayudar a hacer de estos artículos salva-vidas más que una prioridad inmediata para la comunidad internacional y sector de la salud mundial. Aunque hay otras causas de desnutrición -tales como las enfermedades infecciosas que a menudo gastan energía y reducen la absorción de nutrientes-, las dietas inadecuadas son el principal factor contribuyente. Es difícil imaginar otra situación que actualmente afecte a más de una sexta parte de la población mundial, en la que hay abundante evidencia de secuelas negativas para la salud, pero donde el tratamiento es simple: -la comida y la profilaxis son básicos- comer suficientes alimentos (preferiblemente en su estado natural que puede ser cocinado y preparado a nivel local). Si la desnutrición fuera una enfermedad, como el H1N1, y los alimentos no elaborados fuera un medicamento o vacuna, ambos tendrían la total atención de la comunidad internacional.
La pobre terminología no ayuda a esta situación inaceptable. La comunidad internacional debe dejar de llamar personas hambrientas a las personas que padecen denutrición (un ejemplo lo podemos encontrar en el Primer Objetivo de desarrollo del Milenio). Esta descripción subjetiva minimiza este importante problema de salud con una expresión habitual para alguien que no ha comido durante unas horas. Aunque la desnutrición es una mejor descripción, su definición técnica actualmente se basa en el consumo diario de calorías y por tanto puede ser un concepto confuso para la comprensión de los responsables políticos. En vistas de la preocupación global actual con la epidemia de obesidad, que tiene una descripción clínica definida en base al índice de masa corporal (IMC), el índice de masa corporal de las personas subnutridas podría ser una mejor medida para llamar la atención internacional a sus necesidades inmediatas de salud. Por ejemplo, un IMC de 16-18,5 podría ser un estándar internacional para la desnutrición y un IMC inferior a 16 la definición de desnutrición severa.
El actual sistema disfuncional global de la nutrición debe ser urgentemente fijado, pero la comunidad internacional sigue siendo reacio a asumir este reto. Sin embargo, incluso por razones de auto-conservación, sería todavía de más interés para los países más ricos proporcionar de inmediato los recursos necesarios y ayudar a elaborar sistemas sostenibles para suministrar alimentos y racionalizar las cadenas de suministro fiables. En el mundo en la actualidad se producen alimentos suficientes para alimentar a toda la población mundial. Las personas se convierten en desnutridas porque la distribución mundial equitativa de los alimentos parece estar más allá de las capacidades de la comunidad internacional. Sin embargo, con los futuros efectos del cambio climático, ningún país puede ser complaciente. La aplicación de soluciones justas y fiables de suministro y entrega mundial de alimentos ahora tendrá enormes beneficios futuros para todos los países.
Se ha hablado bastante y basta ya de excusas vacías. La comunidad internacional puede y debe actuar ahora para asegurar que un sexto de la población del mundo reciba el tratamiento que necesita, alimentos nutritivos.
Fuente: The Lancet. Traducido para y visto en DEMPEUS per la salut pública.
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La Tafanera
del.icio.us





Cuando leo artículos como éste, y es a menudo, me entra una impotencia tremenda. Es un problema que tiene solución, falta simplemente voluntad política. Hay, como dice el artículo, suficiente cantidad de alimentos para todos, pero falla la solidaridad.
Y no estoy de acuerdo con esta frase: Las personas se convierten en desnutridas porque la distribución mundial equitativa de los alimentos parece estar más allá de las capacidades de la comunidad internacional, entiendo que no es un problema de capacidad, sino de voluntad, se puede pero no se quiere, no importa un bledo.
Besos
Salud y República
Comparto la sensación de impotencia y la rabia, Rafa. Por eso publicar este tipo de denuncias es gritar también que hay que querer actuar, y que hemos de obligar a actuar si queremos seguir mirándonos al espejo. Por lo menos, decir que no nos pueden ocultar el crimen ni hacernos cómplices. Petons,